dijous, 27 de maig de 2010

DICTADO DE CASTELLANO

Bloques de bronce, planchas de acero horadadas por los obuses del Gun-Club, ristras de bombas collares de balas de cañon, guirnaldas de granadas, hacían presumir que su verdadero destino más bien decorativo que mortífero.
El presidente y cuatro vocales ocupaban una plataforma erigida en uno del salón. El asiento presidencial era un robusto mortero, montado sobre una cureña primorosamente labrada.