dijous, 15 d’abril de 2010

DICTADO DE CASTELLANO

Imposible imaginar nada más curioso que el imenso vestibulo del Gun-Club, situado en la Unión-Square, 21, ni nada más apropiado para el objeto a que se le destinaba. Cañones descomunales, montados sobre grandes morteros a guisa de pedestales, eran las columnas que sostenian la esbelta armazón de la bóveda, primorosa labor de hierro fundido.